Marzo, 17

“Dura es la divergencia de caminos,

no caminar ya de tu mano.

Seguí tus pies desde antaño,

y hoy no puedo estar contigo.

Extraño cada imperfección,

cada uno de tus defectos,

la forma en que me mirabas,

fue un error negarte un beso.

Poco a poco el tiempo nos separa,

yo creo en ti, aunque no te veo.

Hoy la distancia me mata.

Me mata cuanto te quiero.

Volver a ver esos ojos grises,

Que me miren desde el cielo,

Y que, con esa mirada,

pueda detener el tiempo.”

 

 

“Enamórate de la vida,

aunque te rompa el corazón

pues hay belleza en el dolor,

y no menos en las heridas.”

 

 

“Alas cortadas a un pájaro en vuelo,

pocos los capaces de contemplarlo,

ninguno de nosotros puede ayudarlo,

ambas partes pronosticamos el duelo.

Tras la amputación, va directo a la jaula.

El resto de pájaros lo vemos con miedo.

Él no es diferente a nosotros,

nosotros somos diferentes a ellos.

Algún día, su corona,

va a podrirse en el infierno.”

 

 

“Tus mejillas rosadas por el vino.

Las cadenas que te atan se desligan.

Permíteme ser tu corona de espinas.

Hoy concluye tu condición de cautivo.

 

Tus ojos se tornan casi más azules

cuando bajo la luz de la luna nos miramos.

Cuando te atreves a cogerme de la mano.

Cuando seguimos el hilo que a ambos nos une.

 

Cambiaré tus días grises con un soplido,

que alejará por fin de ti todos los males,

que los hará caer al más profundo olvido.”

 

 

“La noche es dura como el diamante,

las oscuras calles oyen un lamento,

tan ágil corre que asusta al viento,

río escarlata, sol distante.

 

Dos verdes olivas miran al cielo,

este la mira y llora de pena.

Se torna pálida su tez morena.

Sin vida hoy se mece su pelo.

 

Un niño corre hacia su madre.

Entre sus brazos hay un cuerpo inerte.

La gran mujer besó a la muerte.

Esta en ella halló su amante.

 

El sol acaricia su rostro helado,

y al instante, el astro se apaga.

No hallará justicia que valga

este niño abandonado.”

 

 

“Besarte como se besan las cadenas que nos atan,

abrir la caja de tus secretos más profundos,

desatar con nuestra pasión lazos y nudos,

acabar con esta duda que nos mata.

 

Sentiré el roce de tu piel contra mi pecho,

acariciaré por fin con mi dedo tu espalda.

Sentiremos nuestras alas tocar el techo,

soñaré que no temeremos a nada.

 

Del néctar de tu boca ando sediento,

del agua que de tus labios se escapa.

Sentir como al fin mis heridas sanan,

sentir que tú sientes lo que yo siento.

 

No necesito ni un céntimo en mi cartera,

pasaportes, billetes ni documentos.

Solo deseo vivir en ti todo momento

y pasar a tu lado mi vida entera.”

 

Volveré…

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