Abril, 16

“Nuestros cuerpos, aunque entrelazados,

se hallan fríos, incapaces de encontrar

la llama que pueda quemar,

las cuerdas que hemos abrazado.

Tocaría otra vez la estrella,

cuya luz nos sirve para beber

de la que es su propia boca.

La que nuestros secretos sella,

nos vigila al cerrar los ojos

e implosiona lo que toca.”

 

 

“Tengo miedo a equivocarme,

me confunde tu inocencia,

la misma que mi fuego enciende,

la misma que mi mente hiela.

 

Tengo miedo de tus labios,

cual dulce néctar bebería,

Aunque la muerte hallaré en ellos,

pues para mi son veneno.

Y es que yo no hallaré cura,

Para tan dura condena,

impuesta a un ave sin dueño.”

 

 

Volveré…

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