Abril, 9

“El corazón anda encogido esperando la hora de marchar,

se clava en el alma cual agudo puñal la melancolía,

solo escribir en estos versos mis sentimientos puede curar la herida,

que abierta sigue esperando mi partir.

Partiré hacia un futuro que me es incierto,

donde no hay lugar al que aferrarse

más que a los hombros de uno mismo,

donde las caras conocidas no se atreven a aparecer.

Un futuro en el que la soledad acecha,

disfrazada de palmera y de dátil.

Lugar donde perderse entre la gente,

y donde sentirse perdido,

aunque entre gentes uno esté.

Donde no sentiré jamás saciada esta pena,

que como condena cargo,

como losa inerte que con aplastarme amenaza.

Quien no desearía vida mejor,

pues, aunque el futuro siempre sea incierto,

lo es menos si no sientes la soledad presente.

Parto sabiendo que anhelaré lo que algún día no valoré,

y que ahora valoro más que nada.

Añoraré unas calles que antaño me enjaulaban,

Un campo estéril que, si no me aportaba nada, tampoco me lo quitó.

Añoraré el sendero que, deseoso de abandonar, recorría,

y odiaré por siempre a quien me condenó

a esta vida de tristeza y soledad,

que no fui más que yo mismo.”

 

 

“Apunto a tu boca,

aterrizo en tu pecho,

me pierdo en tu abrazo,

me abrazo a tu pelo.

 

Camino en tu cuerpo,

buscando el camino,

en tu cuerpo me encuentro,

hallé en ti mi destino.

 

Mejillas rosadas,

fuego clandestino,

me arrastra a sus llamas,

sin ellas no vivo.

 

Probar esa rosa,

aunque ronde el espino,

aunque sea arduo camino,

aunque acabe en la fosa.

 

De nuevo, apunto a tu boca.

Me frena tu pelo,

tu cálido aliento

me lleva a tu pecho.

 

Te miro y me miras,

no toco tu cuerpo,

yo toco tu alma,

eso lo que más quiero.

 

Que me mires a los ojos un domingo,

y te lleves la amargura de esta pena.

Que, al fin, rompas con esta condena.

Que me quites el sentido,

al ver bailar nuestras caderas.

 

Aire meciendo a un solo son dos corazones.

Tratan de huir de la jaula que es el pecho,

intentando romper con las cadenas

que tanto daño les han hecho.”

 

 

“Para qué vivir 100 años,

si es una vida de mierda,

prefiero vivir 10 años

y que viviendo me muera.

 

Dibujemos garabatos,

desdibujemos las sendas,

tiremos nuestros zapatos,

no miremos nuestras huellas.

 

Cuando te miro y me miras

siento un golpe que me frena.

Siento que no estoy viviendo

si no estoy entre tus piernas.

 

Quiero atarme con cadenas,

al vaivén de tus caderas,

que me arrastren a tu cama

y allí vuelen nuestros cuerpos.

Busco en el amor la calma,

Eso es lo que más deseo.”

 

 

Volveré…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s