Junio, 12

“No hay más luz que la que refleja tu mirada,

ni más frío que el de cuerpo esquivo.

Tampoco necesito más calor que el de tu aliento

que con una brisa puede arrastrar toda duda.”

 

“Cristal purpúreo,

se torna frío igual que el hielo

y duro como el diamante.

 

Frágil como una brizna de hierba seca,

quebrada con el más ligero toque.

Refleja luz tan fría que corta la sangre

en las venas, y paraliza al propio miedo.

 

Su figura contorneada con suma delicadeza

se convierte en el mayor exponente de la perfección

que jamás tendré el placer de contemplar.”

 

 

“Tan solo necesito el roce de tu piel para volver a vivir,

sentir como el tacto de tus manos me calienta.

Hundir mi cabeza en tu pecho y respirar.

Notar la sangre de tu corazón fluir.

 

Me derrito con cada latido que me das,

me recompongo cuando besas mi mirada.

En tus lunas verdes me pierdo cuando las miro.

Las prefiero a volver a ver la luz del alba.

 

Caminaría por tu espalda hasta tu pelo,

me perdería toda una vida entre tus manos,

pues no encuentra anhelo mayor mi alma

que el de poder al fin tomar tu cuerpo.”

 

 

Volveré…

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