Mayo, 6

“Me siento un gilipollas,

por ser preso de su boca,

porque cuando veo sus labios,

mi cabeza vuelve loca.

Cuando tu piel toca la mía,

todo mi cuerpo se eriza,

y no hallé mayor tortura,

que fingir que no me asusta

que de tí todo me guste

y para tí ser flor de un día.”

 

 

“Puñales en mi pecho,

clavados profundos,

tocando el alma,

me deshacen por dentro.

 

Yo fui hielo, tu eres flama.

Si tu boca a mí me llama,

sé que por ti yo me muero.

Pues por mí no sientes nada.”

 

 

“El sol calienta mi sangre,

mas, cuando te veo, se frena.

Se congela cada vena,

cuando veo agitar tu pelo.

 

Y es que a veces siento miedo,

por quererte a mi manera,

manera que tú no quieres,

y tu no querer me mata.”

 

 

“Rayos de sol me atraviesan,

y me llegan hasta el alma.

Estos juegan con mi pelo

y, en su juego,

con delicadeza enredan

cada zona de mi cuerpo

como si fueran cadenas.

 

Cadenas de luz me atrapan,

a la vez que a mí me elevan,

visita fugaz al cielo,

mientras siento que me muero.

 

Los rayos a mí me llevan,

me llevan a ver mi rostro,

pálido por la condena.

La condena que es quererme,

como quieres que me quiera.”

 

 

“Un grito en plena noche,

un niño muerto de miedo,

cicatrices marcan su rostro,

por un borracho, por un monstruo.

 

Una casa arde en llamas,

Está ardiendo, todo es fuego.

Nadie ayuda ni oye nada,

nadie escucha su lamento,

quien quiera que sufra está solo,

está solo, y también muerto.

 

Muerto de miedo en su cama,

Escucha a su madre gritando,

siente cada bofetada.”

 

 

“Hoy la soledad me abraza,

es quien cura mis heridas,

ayudada por el tiempo,

pues es quien todo lo olvida.”

 

 

“Con cada roce de tu piel me muerdes,

sal en mis heridas es tu aliento,

reavivas con tu mirada lo que siento,

verte y no tenerte a mí me puede.

 

Mirada furtiva busca la salida

de esta cárcel que es mi vida.

Yo atrapado por tus labios,

atrapado en tus mentiras.

 

Y es que no hay mayor mentira,

que el no querer hacer daño,

pues no hallé más profundo engaño,

Peor que el de tus caricias.”

 

 

“Que me mires a los ojos un domingo

y me quites la amargura de esta pena,

que rompas  de nuevo con esta condena,

que acabes al fin con este sinsentido,

solo al ver danzar nuestras caderas.

 

Aire meciendo a un solo son dos corazones

tratan de huir de la jaula que es el pecho,

de romper con estas pesadas cadenas,

que desde antaño tanto daño les han hecho.”

 

 

“Tengo miedo a equivocarme,

me confunde tu inocencia,

la misma que mi fuego enciende,

la misma que mi mente hiela.

 

Tengo miedo de tus labios,

los bebería cual dulce néctar.

aunque halle la muerte en ellos,

pues para mi son veneno.

Condena demasiado dura,

Impuesta a un ave en pleno vuelo.”

 

 

Volveré…

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