Julio, 9

“Estoy intoxicado de ti,

del sucio veneno de tus palabras.

Quede prendado del dolor de tu mirada.

Me aferre a ti, a no cambiarme de estación.

Has sido el tren para el que siempre quise billete.

El bordillo contra el que me partí los dientes.

 

Siempre estuve en busca de tu abrazo,

al que aferrarme en pleno vuelo

y ahora ni quiero ni puedo

volver a atarme a ti, a tus lazos.

 

Tu juego me está haciendo daño,

estoy sufriendo por tus besos.

Tus palabras me confunden.

Estoy a un paso del infierno.

 

Me adentré en el laberinto que creaste,

perdiéndome cada vez que iba a encontrarme.

Mil veces te pedí que de él me saques

sin darme cuenta de que este era tu juego.

 

Tu juego siempre fue el de confundirme,

el de engañarme, inocularme tu veneno.

Yo siempre he seguido tus palabras,

me guíe por tu mirada, creí encontrar en ellas el cielo.

 

Mas no me di cuenta de todo lo que venía,

Solo cuando estaba a ras del suelo.

 

Suelo ser de aquella clase de persona

que da el alma por cualquiera

Y voy sin freno,

pongo rumbo y me dirijo al precipicio.

 

Hoy estoy más cerca de mi pérdida de juicio.

Me di cuenta de que no quieres lo que quiero.

Que de amor no muere nadie.

El corazón no se apaga por tan poco.

 

Que siempre quedará un soplo aire

Que solo debes de girar el foco.

Que el fuego nunca tocará mis huesos,

No habrá mano que logre robarte el alma.

 

No queda nadie que se muera por amor.

Nos quedará solo el recuerdo y una astilla

clavada en el pecho y que se clavará

cada vez más dentro al vernos.

 

Mas no matará a ninguno de los dos.

Hoy me duele más no hablarte que morirme.

Porque mi corazón late al ritmo de tus latidos.

Porque has abrumado cada uno de mis sentidos.

Siempre olvido despedirme antes de irme.

 

Hoy seré fuerte sólo por mí.

Jugaré a quererme como a nadie.

Olvidaré lo que es querer y querré amarme.

Y me amaré como jamás nadie me ha amado.”

 

 

“Hoy me encuentro solo.

Frente a frente con la duda.

Mi única cómplice, la luna,

La única que escucha mi lamento.

 

Hoy mi alma quien se desnuda por completo,

la lluvia me atrapa y amenaza con calar mis huesos,

Mi corazón se está quebrando por ti,

Eres veneno, y el antídoto, tus besos.

 

Me perderé en el océano de mis pensamientos,

bucearé en lo más profundo de mi alma,

me reconciliaré de nuevo con mi calma,

pues lo único que busco es mi consuelo.

 

Una espada y una pared me están matando.

La lucha entre el olvido y el te amo,

Entre correr y entre cogerte de la mano.

Entre volar o quedarme a pesar del daño.

 

Dos esmeraldas se han clavado

en el fondo de mi pecho.

Mi corazón anda maltrecho,

anda buscando tu mirada.”

 

“Las ganas de escribirte me apuñalan por la espalda.

El miedo a tu indiferencia me tortura sin piedad.

Creí que no escribirte sería la mejor venganza.

Mas mírame, me encuentro cautivo de tu mirar.

 

Temo deber decirte cuanto te quiero.

Lo necesito, aunque tú no sientas nada.

Por eso siempre callo lo que escribo,

es mi forma de dar rienda suelta al alma.”

 

 

“Me desmorono como un castillo de naipes.

Tú eres crupier, me manejas como nadie.

Mi mente se mece al son de tus hilos.

Un precipicio del que no hay dios que me salve.

 

Cada palabra tuya es para mi un cuchillo.

Cuchillo con el que me sueño cortarme.

Mis venas se convierten en un dibujo.

Tan solo son un viejo recortable.”

 

 

Volveré…

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