Agosto, 31

“Tus tierras del color de los rubíes.

Con olor a antaño, a vino añejo.

Las esmeraldas crecen en las vides,

las aceitunas capturaron su reflejo.

La aridez no compite con tu belleza.

Con la que hallé al recorrer cada camino.

La que abunda en cada uno de tus rincones.

La que hoy y siempre llevaré conmigo.

 

Como flor de almendro que se esconde,

se pierde en la oscuridad de la madera,

se camufla en un juego de luz y sombra

el exponente más puro de la belleza.

 

Ríos que con serpientes se confunden,

que si observas te mirarán de reojo.

Y al momento en que se cruzan las miradas

sacian la sed de toda mente atormentada.

 

Más su belleza no es tan solo terrenal.

Su belleza también se halla en sus gentes.

En las personas que tienen olor a hogar,

en los amigos que sabemos para siempre.

 

Por estas y más razones exclamaré:

¡Vivan las tierras y la gente de la Mancha!

Pues quien viene aquí siempre vuelve,

pues quien viene aquí nunca se marcha.”

 

 

Volveré…

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