Septiembre, 10

“Llueve.

Llueve y la lluvia me cala,

y me hace despertar de nuevo.

El agua clara aclara mi ser.

Mas despertar también me duele.

Noto mis manos volverse más frías.

Noto como la tormenta despierta.

Y me encuentro a mí mismo. Solo.

 

Frente a las nubes más grises.

Frente a unas gotas enormes

que amenazan con ahogarme.

Y rayos que podrían partirme.

 

Entre relámpagos puedo verte,

Te reconozco entre mis miedos.

Eres una antigua compañera.

Tú, Soledad, solías llamarme,

aunque nunca respondieras.

 

Abandonaré esta guerra

pues ni es, ni fue la mía.

Pondré tierra de por medio,

no vuelva a tornarse fría.

 

Tomo rumbo desconocido,

no llevaré mi equipaje.

Cambiaré de piel, de nombre

para que tú no me sigas.

 

Juro que no quiero verte,

y, si volvieras, yo me iría.

Correría veloz, sin pausa.

No quiero de ti ni el aire.

 

No recordaré tu cara,

siempre fuiste mi problema.

Por fin decidí olvidarte.

Ahora sálvase quien quiera.”

 

 

Volveré…

 

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